EL FRAGOR DE LOS 70: GUERRA, MÚSICA Y MODA

12:02 PM

Por Jose Cantillo Ferrer
- @Josecantillof-

Daily Mail, 1969

A través de varios apartados realizados con anterioridad en este espacio, hemos observado -y posteriormente descifrado- ciertos momentos determinantes que han logrado sellar con firmeza diferentes épocas en la historia de lo visual y lo tangible. Ese interés personal por algún tiempo pasado nos ha conducido a obsesionarnos minuciosamente en los detalles que marcaron las décadas de 1980 y 1990. Pero recientemente (y por influencias de la moda) hemos encontrado cierta atracción en el decenio de los setentas, y en él, una forma de expresión que no impone, sino que a través de varios sucesos, se transforma no solo en la vestimenta, sino en diferentes materias, disciplinas y comportamientos. Es por eso que escribimos sobre los 70, una década que respiró una metamorfosis cultural que llevaba consigo aires de libertad y rebeldía, y que hoy por hoy renace nuevamente en la moda, de la mano de la amnesia producida por la inmediatez y lo efímero.


La luminosa década de los setenta se vio marcada por un sinfín de acontecimientos. Empezó a vislumbrarse como un periodo lleno de una cantidad de “primeras cosas”, pero también estuvo sacudida por la oscuridad y el auge de la guerra. En diferentes partes del mundo se empezaron a instaurar diferentes grupos terroristas, lo que trajo consigo una oleada de cambios políticos y sociales. Aquel conflicto engendró consigo un movimiento global encabezado por activistas que clamaban a todo pulmón por una sola causa: la paz mundial.

Ese anhelo y aullido colectivo de paz contaba con grandes voceros que parecían más dioses que mortales, entre ellos, uno de los más distintivos: el legendario John Lennon, que con canciones como “Give peace a chance” e “Imagine” hacía un llamado a la reconciliación a su propia forma. Así fue como la música nos demostró una vez más que posee la virtud y el poder de influenciar masas, en temas que no solo son de su índole, sino con cualquier objetivo que se traza, como el de la moda y el arte.



 Aquel clamor de paz y todas las exclamaciones posibles que exigían reconciliación habían influenciado sin querer la industria de la moda a finales de los sesenta y a comienzos de los setenta, y se vio firmemente distinguida por piezas que en su momento hablaban de la liberación femenina y que mucho tenían que ver con la revolución sexual. Desde aquel ciclo había algo determinado, y es que las cosas no serían como antes.

La primera mitad del decenio de 1970 contemplaba el brote de las estampaciones florales, la onda hippie invadía las calles y finalmente se habían convertido en un imperioso símbolo de paz. Consigo llegó un sinfín de objetos y costumbres que al día de hoy siguen evocando la moda ostentosa de aquellos días, entre ellos la mini falda, los tonos fuertes y arriesgados, los peinados ricos en volumen y el maquillaje lleno de colorido astral, todo al mejor estilo de ABBA, quienes en aquel entonces se alzaban como dueños y señores de una oleada de brillo, excentricidad y de una estética que hoy por hoy aún es evocada por distintos artistas que evidencian el aporte inmarcesible de la banda sueca a la industria de la moda. Pero fue una prenda en singular la que revolucionó la forma en que las mujeres tomaban un papel importante en su expresión de lucha por la liberación y lo llevaban como el estandarte de la misma: el pantalón.

se toman la moda alrededor del mundo gucci
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Ya en la segunda mitad de la década, la moda empezó a tornarse un tanto agresiva al punto de llegar a definirse a sí misma como rebelde y portentosa. La metamorfosis que vivió la música de aquel entonces, junto con la solemne aparición de nuevos ritmos como el punk, el heavy metal y el glam rock –que terminaron siendo meros atavismos del rock- engendraron consigo una nueva forma de expresión, un flameante temple y unos pensamientos tan transformados como si de una catarsis emotiva se tratara.

 Aquel cambio de actitud trajo consigo una variación desmesurada en la vestimenta de aquel entonces. Los gritos de paz fueron vilmente remplazados por aullidos de rebeldía y así fue como la cambiante industria de la moda empezó a sentirlo, ya no se trataba de lucir visualmente atractivos, sino de exteriorizar la resistencia civil en contra del agobio social en el que se encontraban. Fue así como la bota de los pantalones pasó de ser campana a desmesuradamente ajustada, como la mini falda se convirtió en un efigie del desafío femenino por sus propios derechos, la chaqueta de cuero un escudo de resistencia y los mensajes en la ropa una irónica forma de manifestar la oposición política
.
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Extraída de www.elepe.com

La década de los 70 no solo nos concedió la chaqueta de cuero, los remaches en la ropa, los pantalones ajustados, la mini falda a las mujeres y otro sinfín de elementos prodigios de la época, sino que nos hizo comprender que en aquel entonces no eran las tendencias las que gobernaban, sino que eran los estallidos de situaciones y realidades los verdaderos causantes de los cambios en el actuar y el vestir del gentío perteneciente al periodo en el que la moda no solo se liberó, sino que se transformó para siempre.

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