Lo wow, lo bueno y lo malo del Bogotá Fashion Week 2019

11:57 PM



Cuando el Bogotá Fashion Week culminó con gran satisfacción en el imperial Centro de Convenciones Ágora, la avalancha de fotos, artículos, blogs y videos no se hicieron esperar al igual que las múltiples opiniones de los asistentes sobre las pasarelas o diseñadores favoritos. Es por eso, que decidimos recapitular las cosas que me sorprendieron, me gustaron y aquellas que definitivamente hay que seguir mejorando sobre esta tercera edición que se realiza con la CCB.


Lo WOW

Tres diseñadores Colombianos se caracterizaron por reinventar sus pasarelas sin perder su ADN: Lina Cantillo, Jorge Duque y Papel de punto.


Lina Cantillo llevaba un buen tiempo sin presentar una buena pasarela. Muchas colecciones en diferentes plataformas pero mal logradas en cuestión de estilismo (colección "el ropero masculino a través de historias" de B Capital 2017), textiles (colección el Universo Alegre del BogFW 2018) y hasta concepto. Siendo un gran referente de moda masculina en Colombia, ir a las pasarelas de Lina Cantillo ponía a prueba mi fe por esperar una colección que nos hubiera volado la cabeza y se hubiera quedado frases en las conversaciones como"¡wow! que disruptiva que fue" o "nadie hará algo igual". Nunca pasó. Sin embargo, la colección presentada en el BOGFW llamada "El amante" jugó no solo con la contraposición de patrones africanos por tamaño o colores, sino también la mezcla con los tejidos que iban desde sedas hasta lana y las siluetas del "nuevo hombre". Esta colección le dio un nuevo vuelco a la marca, captó la atención de nuevos consumidores, le restauró la fe a los diseñadores "de nombre" y creó un nuevo referente en la industria que se une al discurso de la pluralidad de masculinidades.


Foto tomada: El Espectador
Jorge Duque es de esos diseñadores que siempre tienen algo que contar pero sobre todo que SABE contarlo. Su colección Mi Moisés inspirada en la obra del artista y tatuador mexicano, Dr Lakra, fusionó la cultura indígena (muisca) con la modernidad de las ciudades andinas iberoamericanas a través de estructuras como el bustier, faldas metálicas, vestidos con volúmenes, textiles como el nylon, seda, lana y materiales como el cuero, PVC, tul y caucho. Al final, cuando todos pensamos que el desfile había terminado, las modelos se envolvieron en chaquetas extragrandes inspirados en los totems de San Agustín donde terminaba el viaje del moisés de Jorge Duque. Una nueva vuelta al mítico Dorado, a nuestra cultura prehispánico, sin raizarlo y volverlo una obra de teatro de primaria. Mi Moisés hace parte de las colecciones que siguen posicionando a Jorge Duque como uno de los trovadores modernos de la moda Colombiana.


foto tomada de: Bogota Fashion Week.

Papel de punto es una marca Colombiana que siempre toma referentes de la naturaleza y socializa esa idea a través de sus prendas. En esta edición llamada "delfín hasta el fin", el animal juega como protagonista en los tejidos de punto así como el uso de nuevos elementos estilísticos como el volumen en chaquetas de tejido de punto y pantalones de tul. Esta pasarela cautivó desde que los sonidos de la selva abrieron poco a poco la pasarela y diferentes modelos fueron generando mas "ohhhss" y "ahhhs" hasta que la música electrónica fue callada con los aplausos.

La inclusión fue el valor agregado de esta semana de moda. Si, yo se que muchas marcas hablan de la inclusión y el género pero son pocas las que se van como peones de ajedrez con la causa. A diferencia de otras ferias de moda, la diversidad de modelos en esta feria fue contundente. Cada pasarela los asistentes rompían en aplausos cada vez que salía el modelo andrógino Dave Castiblanco, la modelo transgénero Mara o modelos que pasaban los 50 años porque Bogotá y la moda es sinónimo de diversidad y la CCB lo tuvo claro en esta versión.


LO BUENO




Muchas personas hablaron maravillas de los conversatorios. En realidad, fue una de los puntos que mas impulsé en el Bogota Fashion Week 2019 pero lo mas interesante es que las personas apenas tomaron conciencia de su existencia hasta esta versión cuando siempre han sido parte del núcleo fundamental desde que la CCB tomó las riendas. Conversatorios como el de Silvia Tcherassi, Nina García y Edgardo Osorio sobre el negocio de la moda, la charla de macrotendencias de WGSN a cargo de Catalina Marin, la de transformación de proyectos empresariales a cargo de Fiona Ferrer o las de derecho autor en la moda, fueron de las favoritas entre los asistentes y personalmente las que me impactaron para mi ejercicio profesional.

En cuanto las pasarelas, Cubel y Faride Ramos se destacaron por seguir posicionándose fuerte en el mercado Colombiano.

foto: glamour Mexico

Cubel se encargó de darnos una pasarela cargada de una fusión del streetwear urbano con animales importantes en el chamanismo como el cóndor, el murciélago y el colibrí, y elementos de la orfebrería prehispánica. Aganza fue una colección que acentuó el constante color negro con textiles como la lana alpaca y el cuero vegano y volúmenes alejados del cuerpo.

fuente: El tiempo

Por otro lado, Faride Ramos jugó las siluetas grandes de los 70s con elementos de la deconstrucción sastrería japonesa en su colección: Japanese tailoring. A través del uso de cinturones, volados y puños de mangas extra largos, paños y siluetas recogidas del armario masculino entre otros, fusionado en esta ocasión a lentejuelas, plumas y abrigos oversized,  Faride Ramos sigue reinventando la sastrería en los cuerpos femeninos y posicionandose como una de los talentos de exportación Colombianos.

En cuanto a elementos técnicos, es muy valioso decir que la producción y organización de las pasarelas fueron impecables. Si, normalmente nos quejamos por la desorganización de las silleterías y la larga espera entre las pasarelas, pero en esta edición no fue así. Un aplauso al equipo de Creare quien se puso la 10 para lograr llevar todo el itinerario a cabo como lo planeado y mantener a todos los asistentes en su lugar.



Finalmente, un gran valor agregado del Bogota Fashion Week es la formación y curaduría que reciben los diseñadores para hacer de sus marcas un negocio prolífico, adaptable al mercado local y con alcance internacional. Desde que el BFW se fusionó a la CCB, esto se ha vuelto un pilar importante y repetitivo en cada edición.


LO MALO

Aunque todo mundo dice que hablar de las cosas malas es fácil, yo diría que escribirlas es mas complicado. Sin embargo, hablar de lo que no fue satisfactorio es importante si es usada con el fin de mejorar y es nuestro deber como comunicadores de moda y creadores de contenido hacerlo. En fin, como dice el meme "se tenía que decir y se dijo".



Estoy bastante saturado de la siguiente frase "le está apostando a un hombre arriesgado y moderno" en pasarelas como Ricardo Pava. Aunque vimos una colección que acogió la gran macrotendecia Eco-amigable, los diseños y su colección fueron monótonos, poco vanguardistas y similares a lo que ya hemos visto en pasarelas pasadas. Su colección Geometría Natural mantuvo su icónica paleta negro, gris, azul y blanco en las mismas siluetas ajustadas y con un estilismo poco futurista y no tan llamativo. La fusión de diferentes textiles puede crear acentos bien logrados en ciertas colecciones, pero en este caso la fusión de materiales mantuvieron al hombre Pava en el mismo eje tradicionalista. No es posible que un gran referente en la moda masculina Colombiana siga presentando propuestas que le apuestan a la misma estética masculina por años consecutivos.

La mala onda del registro de prensa y de algunos invitados. En este punto me voy a extender un poco. Como bien saben el registro de prensa es importante para acceder a todos los desfiles con una escarapela personalizada durante todo el Bogotá Fashion Week. Sin embargo, el afán por tener la "preciada" escarapela hizo que muchas personas falsearan su identidad haciendo que registro de prensa prohibiera la reimpresión a aquellos, que por ejemplo, se nos perdía en la mitad del caos del evento. Y si, a mi se me perdió la escarapela en el segundo día y cuando fui a reclamar otra durante el tercer día, los de registro de prensa decidieron que como castigo no me iban a dejar entrar a ver ninguna pasarela y que me devolviera a mi casa. Literal, me perdí de dos pasarelas mientras por ordenes de "arriba" me solucionaban a regañadientes. La culpa de lo que pasó claramente no es de registro de prensa, de hecho es de la mala fe de algunos invitados, pero la forma como decidieron "solucionarlo" fue lo que realmente agravó la situación. Prohibirme la entrada y decirme que me fuera fue un acto de mala onda. Cosas como invitados tratando de colarse a un evento PASAN TODO EL TIEMPO y tienen que preverse desde antes para saber como responder, así como cuando un hotel tiene en cuenta que algunos inquilinos se lleven las toallas o en un restaurante se partan los vasos, y estoy seguro que ellos no le dirán "como partió el vaso entonces se sale del restaurante".

¡La comida! La gente que atiende a los eventos de moda, come. Fin. Para contextualizarlos, el ágora solo tiene un espacio de comidas en el primer piso el cual tomaba 10 minutos en llegar desde donde estaban las pasarelas. Con la puntualidad del evento, ir a comer no era una opción si no queríamos que no nos dejaran entrar. Adicional a esto, la hora de cierre de esta única cafetería era mucho antes de que finalizara la última pasarela. Por ende, cuando salíamos a comer, lo único que encontrábamos eran las migas. Hunger Games, Literal.



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